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Preguntas frecuentes

 

¿Qué es la Degeneración Macular Asociada a la Edad?

¿Quién tiene más riesgo de padecer DMAE?

¿Qué es la Mácula?

¿Qué quiere decir DMAE seca o DMAE húmeda?

Tengo más de 50 años ¿Qué riesgos tengo de padecer DMAE?

¿Cómo se puede prevenir la DMAE?

¿Cómo puedo saber si padezco DMAE?

¿Se puede curar la DMAE?

He perdido visión a causa de la DMAE ¿puedo recuperarla?

¿Cómo puedo impedir que la pérdida de visión vaya a más?

¿Qué tratamientos hay para la DMAE?

He leído que una dieta equilibrada o un suplemento de vitaminas y antioxidantes puede ser una defensa contra la enfermedad ¿En que consiste esa dieta o esos suplementos?

Mi padre/madre padece DMAE ¿Qué riesgos tengo yo de sufrir también esta enfermedad?

¿Cómo puedo proteger mi salud ocular?

 

 

 

 

 

 



¿Qué es la Degeneración Macular Asociada a la Edad?

La DMAE es una enfermedad de la zona central de la retina, llamada mácula, que es la parte del ojo responsable de la agudeza visual que se necesita para leer o conducir y para cualquier otra actividad que exija ver las cosas con cierta minuciosidad.

La DMAE afecta a la mácula de tal forma, que el ojo, lenta y progresivamente, pierde la capacidad de distinguir los pequeños detalles.

La enfermedad provoca en los pacientes la pérdida de la visión central. Los primeros síntomas pueden consistir en ver zonas oscuras o notar frecuentemente visión nublada o distorsionada.

Esta enfermedad no causa dolores, ni tan siquiera molestias importantes, tan sólo aquellas que se derivan de una visión deficiente.

La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) es la principal causa de ceguera entre personas mayores de 50 años en los países desarrollados. Unos 150 millones de personas en todo el mundo sufren esta enfermedad. En España, hay 800.000 pacientes afectados de DMAE.

 

 

 


¿Quién tiene más riesgo de padecer DMAE?

Como su propio nombre sugiere, la Degeneración Macular Asociada a la Edad afecta a las personas mayores. Puede empezar a manifestarse en torno a los 50 años, pero es a partir de los 65 cuando afecta a un porcentaje más alto. Así, cabe señalar que la sufren en torno a un 2% de personas que rondan el medio siglo, mientras que en Europa, cerca del 50% de los mayores de 65 años, presentan signos de esta dolencia.

Además de la edad hay otras circunstancias que elevan el riesgo de padecer DMAE, como son: el que otros miembros de la familia sufran o hayan sufrido la enfermedad, una alimentación deficiente, fumar, tomar el sol sin unas gafas adecuadas, o tener el iris de color claro.


 

 

 


¿Qué es la Mácula?

La mácula es la parte del ojo que permite ver hasta los detalles pequeños de las cosas. Está situada en el centro de la retina y es en ella donde se enfoca la luz que entra en el globo ocular. La mácula es la parte del ojo responsable de la agudeza visual que se necesita para leer o conducir, y para cualquier otra actividad que exija ver las cosas con cierta minuciosidad.


 

 


¿Qué quiere decir DMAE seca o DMAE húmeda?

La DMAE húmeda se llama así porque provoca el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos debajo de la retina, que dejan escapar sangre y fluidos. Esta filtración hace que mueran células de esta zona ocular y crean áreas de pérdida de visión central.

Es el tipo de DMAE que evoluciona más rápidamente por lo que la pérdida de visión central puede sobrevenir en poco tiempo.

Es la variante menos común de la DMAE ya que sólo la padecen el 15% de los pacientes diagnosticados con esta dolencia.

La DMAE seca es mucho más común que la húmeda, ya que afecta al 85% de los pacientes diagnosticados de DMAE. Puede ser el resultado de una adelgazamiento de los tejidos maculares debido a la edad, de una alteración del epitelio pigmentario de la mácula, o de una combinación de los dos procesos. Algunas células nerviosas de la retina cambian, limitando la capacidad de los pacientes de distinguir los detalles pequeños.

En sus inicios, la forma seca provoca a menudo una visión ligeramente borrosa pero, a medida que la enfermedad progresa, el centro de la visión se hace más borroso y va creciendo paulatinamente. Es frecuente que si sólo está afectado un ojo no se aprecien síntomas, que ya son claros cuando están enfermos los dos ojos.

 

 

 


Tengo más de 50 años ¿Qué riesgos tengo de padecer DMAE?

Es a partir de esta edad cuando puede sobrevenir la enfermedad, si bien sólo el 2% de las personas que tienen en torno al medio siglo presentan síntomas. A medida que los años avanzan, las posibilidades de contraerla se van haciendo mayores.

Pero, además de la edad, hay otros factores que pueden influir en el desencadenamiento de esta dolencia, como son: que otros miembros de la familia la hayan padecido, una alimentación inadecuada y pobre en vegetales, ser fumador, tener el iris de los ojos de color claro o ser hipertenso.


 

 



¿Cómo puedo prevenir la DMAE?

Hay factores que contribuyen al desencadenamiento de la enfermedad, que no pueden evitarse, como son la edad, la herencia familiar o el tener ojos claros. Pero hay otros factores de riesgo que pueden ser eludidos con mayor facilidad, principalmente llevando una vida sana.

Son conductas adecuadas para ayudar a prevenir la enfermedad:

  • Seguir una dieta con raciones altas de vegetales de hojas verdes o amarillas como brócoli, pimientos, espinacas… Si esto no fuera posible, ya que se requieren cantidades elevadas de estos alimentos, puede tomarse un complemento alimenticio a base de vitaminas, minerales y antioxidantes específicos para la vista, como la luteína y la zeaxantina.
  • Dejar de fumar.
  • Evitar que los rayos solares afecten a los ojos.
  • Mantener un peso adecuado.

 

 

 


¿Cómo puedo saber si padezco DMAE?

En cuanto una persona empieza a tener problemas en relación con la visión, por pequeños que sean, debe consultar con un oftalmólogo, que le realizará las pruebas que estime pertinentes con el fin de detectar cualquier problema visual en sus fases más tempranas.

La rejilla de Amsler, que se incluye en esta misma página con las indicaciones necesarias para realizar el test visual, también ayuda a detectar signos de la DMAE.

 

 

 


¿Se puede curar la DMAE?

Hasta el momento, no hay ningún tratamiento que cure completamente la DMAE, pero se está consiguiendo no sólo frenar la enfermedad sino mejorar algo la visión, con la administración intraocular de fármacos.

 

 

 


He perdido visión a causa de la DMAE ¿puedo recuperarla?

En principio, la mayoría de los tratamientos, así como los complementos a base de vitaminas, minerales y antioxidantes, no permiten recuperar la visión perdida sino que lo que hacen es frenar la enfermedad o hacer que su desarrollo sea más lento.

Pero como los tratamientos contra la DMAE están evolucionando y progresando rápidamente, hay algunos nuevos como la aplicación intraocular de fármacos antiogénicos, que están consiguiendo que los enfermos mejoren algo la visión.

 

 

 


¿Cómo puedo impedir que la pérdida de visión vaya a más?

Además del tratamiento que le fije su oftalmólogo, puede evitar los factores de riesgo citados y seguir una dieta muy rica en vegetales verdes o ingerir suplementos alimenticios con vitaminas, minerales así como luteína y zeaxantina, dos poderosos antioxidantes muy beneficiosos para la vista.

 

 

 


¿Qué tratamientos hay para la DMAE?

En el caso de la DMAE húmeda y, especialmente en sus fases iniciales, los tratamientos clínicos que se aplican son el láser, la terapia fotodinámica y más recientemente, la aplicación intraocular de tres fármacos.

Láser: consiste en aplicar un rayo en la zona donde están los vasos sanguíneos afectados para destruirlos, evitando así hemorragias. No puede aplicarse a todos los pacientes.

Terapia fotodinámica: Se inyecta en el brazo un medicamento -Verteporfin- que viaja hasta los vasos sanguíneos de los ojos. Posteriormente se proyecta en el ojo afectado una luz que activa el efecto del medicamento y va destruyendo los nuevos vasos. Esta terapia retrasa la pérdida de visión.

Fármacos: Tres nuevos fármacos de la familia de los anti-angiogénicos, están llevando esperanzas a los pacientes afectados por Degeneración Macular Húmeda: Macugen, Lucentis y Avastin. Se aplican de forma intraocular. En ninguno de los casos se cura la enfermedad ni se recupera completamente la visión, pero se ha demostrado que cerca del 95% detienen la progresión de la enfermedad y los enfermos tratados con estos medicamentos, mejoran sus síntomas.

 

 

 


He leído que una dieta equilibrada o un suplemento de vitaminas y antioxidantes puede ser una defensa contra la enfermedad ¿En qué consiste esa dieta o esos suplementos?

La dieta media recomendada para ayudar a prevenir la DMAE consiste en la ingesta diaria de 6 mg de luteína, 0.50 mg de zeaxantina, 60 mg de vitamina C, 8.8 mg de vitamina E, 20 microgramos de selenio y 5 mg de zinc.

Los europeos consumimos, por regla general, entre 3 y 4 veces menos de estas cantidades. Los vegetales que contienen estos nutrientes son, fundamentalmente, el brócoli, las espinacas, guisantes, coles o maíz.

Los suplementos alimenticios, como Preservision 3, facilitan las dosis diarias recomendadas, aunque es el oftalmólogo el que valorará la cantidad más adecuada para cada paciente.

 

 

 


Mi padre/madre padece DMAE ¿Qué riesgos tengo yo de sufrir también esta enfermedad?

El principal factor de riesgo de esta dolencia es la edad, seguido de la predisposición genética. El tener un familiar directo afectado por la enfermedad incrementa las posibilidades de padecerla; pero este riesgo puede ser reducido considerablemente si se evitan otros factores como los citados anteriormente, y se ponen en práctica medidas saludables como la ingesta de vitaminas, minerales y antioxidantes, ya sea a través de una alimentación muy rica en estos nutrientes o mediante suplementos alimenticios, mantener un peso adecuado, no fumar, y utilizar gafas de sol con protección adecuada.

 

 


¿Cómo puedo proteger mi salud ocular?

La mejor forma es eludir los factores de riesgo de DMAE que se citan en esta página y llevar una vida saludable que incluya una dieta rica en vitaminas y minerales, así como en los antioxidantes luteína y zeaxantina, o bien ingerir los suplementos alimenticios que los contienen; y evitar el tabaco, el sobrepeso, la hipertensión y las exposiciones a la luz solar sin gafas adecuadas.